Valdivia, ciudad de ríos en el sur del mundo

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Fundada en 1552 por el conquistador Don Pedro de Valdivia; por su situación geográfica, durante tres siglos fue la avanzada española más importante en los territorios de Sudamérica, llegando a ser el “Antemural de los Mares del Sur”.

Su posición y potencialidades fueron factores determinantes para que a mediados del siglo XIX se iniciara, desde Valdivia, la colonización alemana de la Regiones de los Ríos y de los Lagos; situación que desemboca en un intenso desarrollo de la actividad industrial, convirtiéndose desde allí en uno de los principales centros poblados del sur de Chile.

Templado clima, tierras arables, ríos navegables, bosques inagotables, son características de esta ciudad irregular en su geografía, cosmopolita, emprendedora, amable y acogedora en su idiosincrasia; bella para quienes la contemplan, y entretenida para quienes la disfrutan.

Valdivia está inserta en una de las zonas más hermosas del sur del mundo: “La Región de los Ríos”, con una naturaleza generosa y variada, donde la flora y fauna nativa salen en cada instante al paso de los visitantes. Es un territorio por descubrir, donde en cada ruta saldrán a su encuentro mar, ríos, lagos, islas volcanes, bosques nativos, grandes praderas y aguas termales. Y para descubrirlos, solo se necesita indumentaria adecuada, un sombrero, y los implementos necesarios para la práctica del deporte elegido, y la captura de las imágenes que, estamos seguros, jamás olvidarás.

Ubicada a 840 kilómetros de la capital del país, Santiago de Chile, se puede acceder por vía área a través del aeropuerto Pichoy o a través de expeditas carreteras que conectan la ciudad de Valdivia con la Panamericana Sur, y pasos fronterizos a la República Argentina, con eficiente hotelería, reconocida gastronomía tradicional e internacional, se constituye en una ciudad distribuidora de servicios de turismo a su región, y sus áreas de influencia, es sin lugar a duda la puerta de entrada a la patagonia chilena.

Ruta de la costa y selva lluviosa valdiviana

Valdivia cuenta con una exuberante costa, donde te invitamos a realizar el siguiente recorrido: Desde la Isla Teja es posible acceder al puente Cruces, donde usted gira a la derecha en el primer desvío, y desde allí en menos de 5 minutos comenzará a adentrarse en paisajes selváticos, con vistas esporádicas a los ríos valdivianos, para continuar su viaje hasta llegar al Parque Oncol (32 Km), sector de más de 700 hectáreas de Selva Lluviosa Valdiviana, donde podrá detenerse y disfrutar las diferentes alternativas de entretenimiento familiar en contacto con la flora y fauna diversa, característica de esta vegetación.

En el Parque Oncol se recomienda recorrer los senderos, caminando hasta la cumbre del cerro (700 metros de altura) donde podrá apreciar un vasto sector costero y, si las condiciones del clima lo permiten, en días despejados dominará una extensa zona de la Cordillera de los Andes, apreciando alrededor de siete volcanes; algunos de los miradores también le permitirán una vista hacia la ciudad y su red fluvial.

Para proseguir el circuito, saliendo del Parque Oncol, nuevamente gira hacia la derecha para llegar a la Playa Pilolcura (6,8 Km), donde el paisaje se funde en el mar con roqueríos que hacen de esta zona un lugar paradisíaco para el descanso y la pesca deportiva.

En Pilolcura, la gente del sector, pescadores artesanales y agricultores, ofrecen diferentes alternativas simples de servicios de alimentación típica de la costa valdiviana.

Continuando la ruta al salir del desvío a Pilolcura nuevamente gire hacia la derecha, y a 13,6 Km en bajada, encontrará las playas de Curiñanco, lugar preferido por pescadores debido a la cantidad de pozones donde la corvina y el róbalo son las piezas preferidas de estos deportistas.

Desde Curiñanco, usted emprende el regreso a Valdivia, pasando por diversas y extensas playas, para llegar a Los Molinos ( 17 km), lugar predilecto para la degustación de mariscos y pescados muy bien preparados; a 4 km de allí se llega a Niebla, localidad poblada con gran variedad de alternativas de alojamiento y alta cocina.

En Niebla no puede dejar de visitar el Museo de Sitio Castillo de Niebla, lugar que alberga restos arquitectónicos e infraestructura museológica con vista al Océano Pacífico que narra los vestigios de la Conquista Española en Valdivia.

Santuario de la naturaleza

Otra de las alternativas que ofrece la ciudad de Valdivia es la posibilidad de conocer el humedal del río Cruces, espacio que nace con el terremoto del 22 de mayo de 1960, considerado como el terremoto más grande registrado en la historia del mundo moderno, el cual sacudió Valdivia y el sur de Chile, inundando grandes extensiones de tierra cercanas al río Cruces.

Posteriormente, gracias a la biodiversidad que se desarrolla en el humedal, el 3 de junio de 1981 se declara como “Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter”, con una superficie que supera las 4800 hectáreas y pasa a formar parte del sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del estado. Finalmente, el 27 de julio de 1981 ingresa a la lista de humedales de importancia internacional Ramsar, reivindicando la importancia de su conservación.

Para acceder a este lugar plagado de cisnes de cuello negro, una de las mejores recomendaciones es hacerlo de manera fluvial, zarpando desde el Muelle Schuster, ubicado en el centro de Valdivia, donde es posible abordar una infinidad de barcos de turismo que realizan diferentes recorridos por los ríos y humedales de la ciudad.

 

 

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