Petrín

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 El Oasis de Praga

Texto y Fotos: Ludmila Holkova

Praga es una ciudad desde muchos aspectos excepcional, histórica arquitectónica, cultural y hasta muy peculiar al contar en el mero centro de la ciudad con un gran espacio verde dónde uno puede hacer hasta el encuentro con la naturaleza, un lugar sin duda excepcional que todo visitante de Praga debería visitar, este lugar se llama Petřín.


Es una colina arenisca de 327 m alta y cuyo nombre se deriva del latín peterus, roca, cubierta de más diversa vegetación y árboles y todo acompañado de hermosas vistas al castillo de Praga, a la Ciudad Vieja y desde su cima hasta toda Praga. En su tiempo esta colina estaba tupida de viñedos y árboles frutales.

Hoy representa un complejo de jardines con acceso al público, aunque conserva parcialmente hasta la fecha su carácter anterior que en el siglo 19 adquirió el aspecto actual parecido a los parques paisajistas ingleses.

La excursión a Petřín es toda una aventura que inicia en el otro lado del río Moldau dejando atrás el centro histórico. Hay varios accesos a Petřín, por lo regular con un funicular o subir una empinada pendiente para llegar hasta su cima deleitándose con hermosas vistas a Praga.

El camino principal que conduce hasta la cima es rodeado de tupido verdor que llena el espacio con los prados y muchos árboles entre ellos cuenta con 2100 frutales que en la primavera perfuman con sus flores Praga.  Además del camino principal el parque es entrecruzado de caminitos, muchos con banquitos y las veredas que se pierden en este excepcional espacio verde que se ofrece disfrutarlo en soledad y alejados increíblemente del bullicio de la ciudad abajo, en sus pies.

Lado izquierdo del camino principal franjea una muralla llamada, La pared de hambre que dejo construir en los años 1360 – 1362 el rey Carlos VI para fortalecer con la muralla la defensa de la ciudad contra los posibles ataques enemigas de lado de sur y oeste. Una de las leyendas dice que en el año 1361 alcanzó Praga el hambre y gracias a esta construcción la gente pobre encontró durante su construcción el sustento.

Subiendo y a cierta altura del camino arriba se percibe en la muralla una puerta que al atravesarla lo recibe un jardín de los nobles Kinsky con dos laguitos, uno con la escultura de un delfín y otro más bajo, con una cascada y la escultura de un Hércules. Este jardín no pertenece al parque Petřín pero vale la pena aunque sea asomarse a su romántico interior.

Continuando en el camino se encuentran dos estatuas, la primera de bronce del famoso escultor checo Josef Václav Myslbek que representa muy apreciado poeta romántico de siglo 19 Karel Hynek Mácha, más adelante engalana el camino otra estatua del compositor Vítězlav Novák. Casi a la mitad de la subida se encuentra una sorpresa agradable dentro de este gran jardín verde aparece blanca silueta de un restaurante llamado Nebozízek con hermosa vista a Praga.

Aquí incluso para funicular. Un descanso en este agradable restaurante con buena comida y una copa de vino u otra bebida refrescante es bien recibido después de lenta y rígida subida, aunque rodeada de bellos paisajes.

Desde aquí el camino ya sube lentamente hasta alcanzar la cima de Petřín, una planicie dónde en 1928 fue construido un planetario de nombre Štefanik cuyo objetivo es hacer popular la astronomía por lo que es todo el año abierto al público. Con ayuda de grandes telescopios se puede aquí contemplar la bóveda celeste.

Cuatro años más joven es jardín de los rosales, un lugar bellísimo que se extiende sobre seis hectáreas que ocupan aproximadamente ocho mil distintos rosales. Desde aquí ya falta poco para acercarse a la torre de Petřín de 65.5m de alta, llamada también pequeña torre Eifel, construida en 1891, aunque cinco veces más pequeña por su ubicación en la cima de Petřín ofrece mucho mejor vista panorámica de la ciudad que la torre Eifel.

La vista de Praga y sus alrededores es aquí única. Los alrededores de la torre cuentan con la iluminación de espacios públicos, un divertido casa laberinto y una antigua vía crucis con 14 capillas de estilo barroco que fue construida y visitada un siglo antes que la torre.  La vía crucis termina con una capilla de siglo 18 y con la Tumba de Dios, una réplica de la Tumba de Dios en Jerusalén.

Es una construcción excepcional ya que, durante la Semana Santa, exactamente a las 15 horas, los rayos solares atraviesan  una ventana y posan sobre la piedra de sacrificio que se encuentra dentro de la capilla.

Desde aquí, en el lado noreste de la colina y caminando uno puede acercarse a Strahov, un Monumento Nacional con famosa biblioteca barroca y afuera descansar y refrescarse en el jardín del restaurante igual con la vista a Praga.

El lado noreste de Petřín es rodeado de viejas casonas que colindan con el Barrio Pequeño dónde nació Jan Neruda y cercano Puente de Carlos de siglo 14, cita de todos los turistas con famosa estatua de Juan Nepomuceno.

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