La Gran Ruta de Suiza

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12 tramos de ensueño  

 

Lo mejor de Suiza en una sola ruta a través de 1600km, cuatro zonas lingüísticas, cinco puertos alpinos, 12 Patrimonios mundiales de la UNESCO y 22 lagos. Descubra los 45 atractivos en su coche, moto o, como novedad para este año, en coche eléctrico.

Fotos: myswitzerland.com

Espectaculares, atractivos y conmovedores. Así son los trayectos a través de la Gran Ruta, como si no fueran de este mundo. Le llevarán por panoramas alpinos de película, paisajes paradisiacos, exuberantes viñedos y orillas lacustres de ensueño.

 

Tramo La Sauge-Sugiez

Mont Vully

En el recorrido desde el lago de Neuchâtel hasta el lago de Murten pasando por el Mont Vully, uno siente que la felicidad existe.

Nada más empezar se cruza el Canal de la Broye. Hay que fijarse en los barcos que dejan el lago de Neuchâtel, porque quizá se los encuentre más tarde en la entrada del canal al lago de Murten. A este tramo hay que dedicarle el tiempo necesario: el Mont Vully ofrece desde lo alto impresionantes vistas panorámicas sobre la región de los Tres Lagos y por el otro lado luce su cara más romántica.

En la ladera sur, pintorescos pueblos vinícolas embelesan con su encanto y sus tentadoras bodegas para degustaciones.

 

Tramo Eschenz-Tägerwilen

Lake Constance

En este tramo se circula a contracorriente de un amplio horizonte.

Pasado Stein am Rhein, el río forma la parte más idílica del lago de Constanza. Los viñedos cubren las suaves colinas y en el otro lado se despereza al sol el extremo más meridional de Alemania.

Steckborn sorprende con su cuidado casco histórico y desde el tranquilo Berlingen se contempla la mejor panorámica del gran «mar suabo». Cerca de Mannenbach se levanta el castillo más bonito a orillas del lago de Constanza: en el Arenenberg residió Napoleón III. Hoy en día, el castillo y el parque son interesantes atractivos turísticos.

 

Tramo Thusis-Splügen

Viamala

Un maravilloso mundo salvaje: a lo largo de siglos el Rin Posterior ha ido mordiendo la roca y modelando un paisaje con extravagantes formaciones.

En la carretera cantonal por detrás de Thusis, uno se sumerge en el espectáculo al aire libre de la Viamala y desde el nuevo centro de visitantes baja por una escalera al barranco. Pero el recorrido ya es toda una experiencia: se atraviesan puentes, galerías y túneles hasta salir al sol cerca de Zillis.

El típico pueblo de Andeer también merece una parada antes de volver al misticismo del desfiladero de Roffla y llegar hasta Splügen siguiendo el lago de Sufner.

 

Tramo Airolo-Gletsch

Gotthard / Furka

Es la reina de los recorridos alpinos: la Tremola. Desde Airolo, el histórico puerto dibuja angostas serpentinas hacia el Gotardo.

El pavimento de adoquines asegura un viaje con sabor de antaño, cuando por aquí pasaban coches de caballos. Desde el yermo Gotardo se baja al verde intenso del valle Urseren hasta Realp, donde la carretera pone a prueba a los conductores.

El trayecto hasta el Furka es un escenario de película en sentido literal: en «Goldfinger», James Bond recorrió estas curvas esquivando las balas de una rival. En el puerto de Furka, el Grand Tour alcanza su punto más alto: 2429 metros de altitud.

 

Tramo Ardon-Saillon

Valais

Viñedos hasta donde la vista alcanza y típicos pueblos vinícolas.

Detrás de Ardon se abre el mundo del vino, que parece avanzar incluso por las rocas. Y a quien lo busque en las bodegas, en las fincas o en genuinas bodegas no le decepcionará: lo que la ruta del vino del Valais ofrece es excepcional.

El atractivo principal es Saillon, nombrado en 2013 el pueblo más bonito de la Suiza francófona. Desde la histórica torre Bayart se disfruta de una fascinante perspectiva sobre el mar de viñedos, el valle del Ródano y los orgullosos Alpes del Valais. En ellos, la Colline Ardente está considerada la viña oficial más pequeña de Suiza y pertenece al Dalai Lama.

 

Tramo Vich-Le Brassus

Col du Marchairuz

Por las cumbres del Jura hasta el Vallée de Joux.

Aislado de todo y en calma total recorriendo carreteras desiertas y descubriendo los secretos del Jura: es lo que ofrece el trayecto entre el lago Lemán y el de Joux. La ascensión cerca de Vich atraviesa el romántico pueblo vinícola de Begnins y sigue hasta St. George.

Desde el Col du Marchairuz se ve toda la región del lago Lemán y los Alpes hasta el Mont Blanc. Lo ideal es apagar la música y bajar las ventanillas El agradable descenso a través de claros bosques y verdes praderas es medicina para el alma. En el Vallée du Joux se sigue la huella del tiempo y el lago de Joux ofrece un merecido refrigerio.

 

Tramo Greppen-Beckenried

Lake Lucerne

En ferry por el lago de Lucerna.

La carretera a orillas del lago recorre dramáticas y pronunciadas pendientes. Con Weggis y Vitznau atraviesa también dos históricas poblaciones turísticas que se desperezan al sol a sotavento del Rigi y entusiasman con una vegetación exótica, elegantes paseos y acogedores cafés.

La mirada se pasea hasta la otra orilla, donde con el ascensor Hammetschwand, el ascensor exterior más alto de Europa, se sube en menos de un minuto al Bürgenstock. Tras el estrecho del lago se abre una maravillosa vista panorámica: con el pelo revuelto por el viento se llega con el ferry al cantón de Schwyz y 20 minutos después al de Nidwalden.

 

Tramo Unterseen–Oberhofen

Lake Thun

A lo largo del lago de Thun con vistas al Niesen: la forma más impresionante de conocer el famoso paisaje montañoso del Oberland bernés.

Desde Unterseen nos dirigimos en contra del sol hacia las cumbres y entremedio solo nos encontramos el resplandeciente lago. Merece la pena dejar el coche en un hueco de la roca y dejarse llevar por las vistas. Tras atravesar un paso más bien difícil se abre la bahía, desde donde un teleférico sube al Niederhorn, el palco sobre el lago de Thun.

Pequeños puertos como el de Merligen salpican de color el paisaje. Y en Oberhofen, una maravillosa playa invita a refrescarse antes de lanzarse a descubrir Thun.

 

Tramo Melide-Montagnola

Morcote

Este tramo es corto, pero reúne bellas estampas del Tesino.

Merece la pena detenerse siempre que sea posible y degustar este menú de placeres de cinco estrellas. Por ejemplo, en Morcote, un antiguo pueblecito de pescadores con acogedoras pérgolas y cafés junto al lago. O al poco de salir del pueblo, en el impresionante parque Scherrer.

Junto a Cadepiano, la carretera sube en dirección a Agra hasta una bonita iglesia con viñedos. Las vistas son excepcionales. Pasado Montagnola, pueblo adoptivo de Hermann Hesse, la romántica iglesia de Sant’Abbondio recuerda a la Toscana y pone la guinda a este romántico recorrido.

 

Tramo Corseaux-Lutry

Lavaux

Lavaux parece sacado de un cuento, casi demasiado bonito como para ser verdad.

Tras subir a Chexbres, la Route de la Corniche atraviesa las terrazas de viñedos. La carretera, aunque estrecha, permite detenerse y bajar del coche tantas veces que uno puede llegar a hartarse de ver laderas repletas de viñedos, pequeños muros de piedra, pueblecitos vinícolas, el resplandeciente lago Lemán y los Alpes en el horizonte. ¡Fascinante!

Después de Epesses, esta joya que tantas etiquetas de vino decora pasa por Riex y Grandvaux y baja hacia Lutry, junto al lago. No está de más pellizcarse para asegurarse de que no es un sueño.

 

Tramo Burgdorf-Affoltern i. E.

Emmental

Las carreteras secundarias nos descubren la cara más bella del misterioso valle del Emme.

Pasado Burgdorf, después de cruzar el río Emme, un desvío a la derecha nos lleva a través de un espeso bosque en la meseta hasta Hueb pasando junto a magníficas granjas cuyos grandes tejados protegen de las inclemencias. El atractivo principal es la colina «Lueg», a donde los lugareños huyen en busca del sol cuando la niebla cubre todo el valle.

Pintorescas aldeas, cuidados jardines y amplias praderas nos van contando en el trayecto hacia Affoltern i. E. cómo es la vida de los campesinos en el valle del Emme.

 

Tramo Zernez-Silvaplana

Engadine St. Moritz

Engadina significa «jardín del Inn» y para descubrir todos sus matices lo mejor es seguir el curso del Inn desde Zernez hasta Silvaplana.

El río azul, los verdes bosques, coloridos pueblos como Zuoz, Madulain o Pontresina: recorrer este gran valle a más de 1700 metros de altitud es un placer único. Junto a Samedan, en el aeródromo pueden verse jets privados; en Punt Muragl merece la pena hacer una excursión con el teleférico hasta Muottas Muragl; y en St. Moritz el paseo junto al lago es inolvidable. Y cuando se levanta el viento Maloja, en Silvaplana las cometas de kite surf llenan el cielo de color.

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