La Cueva de Altamira

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El “primer arte de la humanidad”

Bisonte de Altamira

El gran bisonte

 Considerada la Catedral del arte paleolítico por las espectaculares pinturas y grabados que adornan su interior, la más famosa de las cavidades de este tipo en el planeta constituye el eje cultural de la cornisa cantábrica.

                                  Axel Trujillo/Fotos: Museo de Altamira

Cuando me informaron que visitaríamos Cantabria, la sorpresa me paralizó y no pude externar grito alguno de emoción, pero una vez repuesto mi mente viajó de inmediato décadas atrás, cuando en la escuela primaria la lección trató de la Cueva de Altamira, sus ocupantes y las pinturas y grabados rupestres creados por personas del Paleolítico Superior, ¡hace 15 mil años!

Desde aquella ocasión me hice el propósito de visitarla “algún día”, lo que finalmente estaba a punto de suceder. Sería una ocasión inolvidable el encontrarme con el arte de la prehistoria después de tantos años de haber escuchado por vez primera sobre la famosa cueva, Patrimonio de la Humanidad desde 1985.

Vista de la Neocueva

El gran techo, reproducción de la cueva original

A invitación de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria viajamos a Santander, capital de la comunidad autonómica, localizada al norte de España, comunicada por aire con las principales ciudades de la Península Ibérica y de Europa. También se puede llegar por autobús y tren desde Madrid.

Desde Santander el acceso por carretera es desde la Autovía A-67, Nacional 611 y Autonómica 134 a la villa medieval de Santillana del Mar, el desvío indicado lleva al Museo de Altamira, distante dos kilómetros del núcleo urbano y a cinco kilómetros del mar Cantábrico.

“Los Tiempos de Altamira”

Gran Techo 2001-4m © MNCIA - P_Saura

 

Bisontes rojos a detalle en el gran techo

El Museo se compone de la Cueva, la exposición permanente «Los Tiempos de Altamira», que incluye la Neocueva, actividades culturales, talleres de tecnologías prehistóricas, y el entorno natural similar al del Paleolítico Superior, creado de acuerdo con los análisis realizados al polen de plantas de aquella época encontrado, en el que vivieron los ocupantes sucesivos del lugar desde hace 22 mil años.

Vista general exposicio¦ün Los Tiempos de Altamira2010-8 -® MNCIA - D_Rodri¦üguez

 

La exposición permanente

Entorno natural de verdes praderas, suaves colinas y el valle que acoge la villa, desde el que se pueden ver, en días despejados, los Picos de Europa y las estribaciones de la Cordillera Cantábrica.

La cueva original, distante a unos pasos del espacio museístico, permanece cerrada al público para preservar las pinturas y grabados de la contaminación.

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Entrada original de la cueva, clausurada al público/Foto: VEN AMÉRICA

La exposición se divide en dos áreas: la Neocueva de Altamira y las salas dedicadas a «Los Tiempos de Altamira».

La primera es una reproducción a escala natural más fiel a la cavidad paleolítica tal y como ha llegado hasta nuestros días, al prescindir de escaleras, muros y otras intervenciones realizadas en su interior en época moderna, y presenta la gran boca anterior al derrumbe que se produjo en la Prehistoria.

El campamento de los cazadores-recolectores a la entrada de la cueva muestra como pudo haber sido la actividad cotidiana en aquellos tiempos: talla de la piedra, el proceso de las pieles, utensilios, restos de alimentos, huesos y crustáceos. El taller del pintor exhibe los instrumentos utilizados para grabar y pintar, y las lámparas de tuétano con las que se iluminaban.

Entrada al Museo de Altamira

Detalle de la exposición

“Primer arte de la humanidad”

Al avanzar por el interior de la cavidad se llega a El Gran Techo, considerado el santuario del “primer arte de la humanidad”, en el que el artista del Paleolítico Superior aprovechó las grietas y relieves naturales de la roca para crear las bellísimas figuras de bisontes, caballos y ciervos en rojo y negro sobre el contrastante fondo amarillo de la roca, representados en diferentes posturas, así como manos y signos, pintados y grabados.

Pese a tratarse de una reproducción, impresiona la gran calidad artística de las obras que decoran el interior del techo.

La Galería Final, la parte más recóndita y angosta de la cueva, exhibe más de 30 representaciones de animales, signos pintados y grabados.

Cabeza de uro -2001-9detalle -® MNCIA - P_Saura

 

Cabeza de uro

Entrada al Museo de Altamira

Entrada al Museo

El descubrimiento

No podemos dejar de mencionar a Don Marcelino Sanz de Sautuola, quien en 1879 descubrió las pinturas de la Cueva de Altamira, lo que significó el descubrimiento del arte rupestre paleolítico y su manifestación más espectacular, pero su autenticidad no fue reconocida hasta que otros descubrimientos en cuevas francesas le dieron la razón, ya que su frescura y extraordinaria conservación resultaban sospechosas.

Vista exterior del Museo de Altamira

Vista exterior del Museo

La idea que se tenía de los hombres prehistóricos en aquella época hacía difícil aceptar que hubieran sido los autores de esas pinturas.

El museo permanece cerrado todos los lunes del año, además de días festivos.

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«El Primer Arte de la Humanidad», en Altamira, Cantabria, España

 

 

 

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