Ingeniería Social o simple estafa

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La informática como riesgo

El término acuñado por la informática, aunque suene elevado o pretencioso, no es otra cosa que técnicas psicológicas para engañarle. Manténgase alerta y rechace “inocentes regalos” o…..mejor lea el presente texto. Puede ahorrarle muchos dolores de cabeza.

Dr. Jose Manuel Orrego*/Fotos: Pixabay

Todo el mundo sabe que en el amor y en la guerra cualquier artimaña resulta válida, aunque sea baja, despreciable o al menos menos de dudosa moral. Al fin y al cabo todos conocemos el célebre aforismo de Maquiavelo… que elogiaba la victoria por encima de todo. Por esa misma razón el hombre es hombre para bien o para mal.

Volviendo a temas más contemporáneos, no podemos olvidar que la informática nació por y para la guerra, aunque después haya degenerado o mejor dicho evolucionado hacia fines más pacíficos – o sea… comerciales –. Incluso Internet, originado en un apocalíptico escenario nuclear, fue concebido para un uso exclusivamente militar. Pero esos son relatos de los que no procede hablar en estos momentos, por muy interesantes que sean –y créanme que lo son–.

Volvamos al asunto. Con los antecedentes citados, la ciencia informática no puede presumir de ser limpia e inocente al menos en sus orígenes. Incluso hoy olvidados o asumidos aquellos prejuicios, la ciencia de la computación nos desvela otro lado igualmente oscuro y marginal que afecta no sólo a los menos avezados en esta rama del saber, sino a todos los usuarios incluidos los autodenominados “con nivel”, me refiero a la “Ingeniería Social”, pero qué es esto…

Empecemos desde el principio. Los sofisticados programas conocidos como virus, diseñados por virtuosos freaks del cibermundo, nos vienen bombardeando desde hace ya muchos años. Sus intenciones, tan oscuras como los cuartos donde nacieron, persiguen un amplio abanico de funestos objetivos.

Los programadores más normalizados describen esas creaciones como obras de arte o al menos como invenciones ingeniosas que desafían a sistemas falsamente infalibles, y con más admiración que desdén describen sus complejidades técnicas especificando un muestrario de categorías fatales a la vez que sugerentes: gusanos, troyanos, bombas lógicas y demás denominaciones mortíferas.

 

Ingeniería Social o simple fraude

Pero como en la guerra, los tiempos heroicos han sucumbido ante lo ruin o lo más ruin aún… Le pido disculpas lector, pronto iré al grano. Era una obligación contar estos tediosos preámbulos antes de presentar un nuevo concepto conocido como: “Ingeniería Social”.

Pues bien, esta cándida expresión se refiere al uso de técnicas psicológicas para engañarle. Sí, ha leído bien: no se trata de un mecanismo ni de un sofisticado programa, sino de un simple fraude.

Se trata de que usted está dando su consentimiento para ser atacado, para ser engañado con su beneplácito y, lo más irónico, es que usted es quien sienta a la mesa a su verdugo. ¡Qué bajo ha caído el enemigo! Se ha perdido todo el honor –¿A quién puedo reclamar, si he sido yo el anfitrión? –.

Esta nueva forma de “estafa pseudolegal, alegal o ilegal”, desconozco el término jurídico más apropiado, utiliza sobre todo la vieja treta de la distracción.., cuando instalamos una aplicación en nuestro ordenador o smartphone, seguimos un tedioso protocolo que pronto mecanizamos y del que pocos hacen caso… pero en un planificado y preciso momento le espetan una sentencia que puede parecerse a: “¿No desea que Yajooo (todo parecido con la realidad es una coincidencia) sea su buscador predeterminado?” y más adelante continúan diciendo“Conteste sí o no”, y esto lo enmascaran como un grano de arroz en una paella, diluido en una amalgama de terminología legal, dobles negaciones… y, claro usted, ingenuo usuario, contesta: “No, por supuesto que no quiero instalar nada…” – y se armó la gorda –.

 

Más psicología que informática

Los nuevos hackers cada vez saben menos de informática y más de psicología, porque hoy en día resulta más fácil engañar a una persona que a todo un sistema blindado con antivirus, cortafuegos y otras sutiles herramientas defensivas.

Los refinados estafadores juegan con nuestras debilidades, y la principal de ellas es la impaciencia.

No faltan estudios sobre el comportamiento humano que demuestran lo peligroso que es tomar una decisión precipitada, pero no se preocupe porque nuestros “marrulleros amigos” no dudarán en incorporar alguna inocente “cuenta atrás” para lograr no sólo angustiarle, sino precipitarle en su elección; es el juego de la presión del tiempo.

Otra artimaña evidente e incluso pueril es la del regalo… y es que a veces olvidamos que en el mundo informático los altruistas son una especie extinta. Desconfíe de los obsequios gratuitos en forma de programas, películas u otras aportaciones filantrópicas: están jugando con su necesidad o ¿por qué no?, con su codicia.

Como ya se ha dicho, nadie está exento de picar el señuelo (aunque como siempre los más débiles, en este caso profanos, son los más hostigados por los ciberdelincuentes).

Las peculiaridades psicológicas del hombre nos llevan a actuar de una forma predecible, y la curiosidad, el miedo o la confianza nos hacen caer una y mil veces en el mismo error.

Los despreocupados jóvenes cuelgan en las redes y en sus teléfonos todo tipo de datos sobre sus andanzas, sin temor a que seguramente alguien esté recopilando y clasificando información para venderla o utilizarla para sí, creando situaciones creíbles o escenarios ficticios.

La Ingeniería Social es un método que sirve de apoyo a otras artes delictivas, así que para evitar caer en estos sutiles engaños debemos estar en guardia.

A modo de recomendación quiero decirle que los expertos sugieren una serie de actitudes a la hora de utilizar la red: desconfiar de correos e invitaciones de extraños, evitar en la medida de lo posible hacer públicos nuestros datos o, por lo menos, los que nos pueden comprometer, y descargar programas de páginas oficiales.

Pese a estas advertencias seguimos expuestos a la astucia, ingenio y perspicacia de los malhechores.

Recuerde que las técnicas aquí mostradas son una pequeña muestra. La Ingeniería Social, y su éxito, dependerá sólo y exclusivamente de su decisión.

No olvide el siguiente pensamiento: “no hay mayor punto débil en un sistema informático que el propio ser humano”.

*Jose Manuel Orrego, Doctor por la Facultad de Psicología de Oviedo, Maestro y Pedagogo; Master en Gestión de la Calidad y del Medio. Desde hace más de 16 años trabaja con personas con problemas de conducta.

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