Amealco, un destino para visitar en verano y todo el año

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Aspira a ser declarado Pueblo Mágico

Con su variedad de atractivos, Amealco de Bonfil aspira a ser declarado Pueblo Mágico y conquistar el mercado de visitantes de la Ciudad de México que, junto con su Zona Metropolitana, es el emisor turístico más grande del país, así como al de otras entidades circunvecinas.

Texto: Itzel Trujillo García/Fotos: Esteban Silva Martínez

Con su interesante patrimonio arquitectónico, histórico, cultural, artesanal, gastronómico y atractivos naturales, Amealco de Bonfil, Querétaro, aspira a conquistar el gran mercado emisor de visitantes de la Ciudad de México y su Zona Metropolitana por su cercanía, a tres horas al norte desde el centro de la capital del país por carretera, y también a ser declarado Pueblo Mágico, el programa creado por la Secretaría de Turismo Federal.

Amealco de Bonfil, cabecera del municipio del mismo nombre de 682 kilómetros cuadrados de superficie situado al extremo sur del estado y uno de los 18 municipios que lo integran, es una excelente opción para visitar a lo largo del año por su clima agradable, cielo despejado, tranquilidad provinciana, lugares de interés, opciones de hospedaje, tanto en hoteles como parajes para acampar, y realizar actividades de turismo de aventura y ecoturismo.

Su territorio está cubierto de parajes boscosos con ejemplares de encino, oyamel, madroño y pino, aunque hacia el norte del mismo la naturaleza es menos pródiga, pero no deja de ser interesante.

Su clima es benigno para la agricultura, por lo que sus pobladores cultivan maíz en abundancia gracias a los suelos fértiles en el sureste, además de frijol, haba, trigo, cebada y avena forrajera. En cuanto a frutas, producen manzana, ciruela, pera y durazno en huertos familiares para el autoconsumo, producción sana de alimentos por lo que impulsan la agricultura orgánica.

Fundado en 1538, Amealco de Bonfil es el sitio perfecto para recorrer en fin de semana, pasear por el mercado y consumir los “chicharrones de res”, quesos, “puerquitos de piloncillo” y otros productos alimenticios de la zona, los cuales tienen similitudes pero también diferencias con los producidos por sus vecinos más cercanos.

Patrimonio arquitectónico

La cabecera municipal se distingue por su arquitectura, entre cuyos edificios más visitados se encuentra el templo de Santa María Amealco. Dicho templo se construyó a finales del siglo XIX y principios del siglo XX; su fachada y retablos son de estilo neoclásico. Su campana, de gran dimensión llamada “Consagrada”, sólo se toca los domingos para llamar a misa de 10:00 de la mañana o en festividades muy especiales; algunos pobladores aseguran que una de sus aleaciones es de oro.

La parroquia dedicada a la virgen de la Concepción, data del siglo XVII, y el Museo de la Muñeca, en el que se exhiben las muñecas ganadoras del festival que se organiza cada año para mostrar, vender y competir entre los productores del lugar e incluso de otros estados, y también se muestran otras creaciones artísticas, como pinturas y un par de colmillos de mamut encontrados en el municipio.

Amealco de Bonfil es considerado la Capital de la “Muñeca Otomí”, una artesanía elaborada por las mujeres otomíes, quienes producen más de 250 mil en 500 talleres y se venden tanto en el país como en el extranjero.

Lo anterior se explica porque en el municipio existen 34 comunidades de origen Otomí, ahora Ñañhú, y una zona arqueológica conocida con el nombre de “El Cuisillo”, que se encuentra en San Ildefonso Tultepec.

No obstante, como en muchos lugares prehispánicos la palabra Amealco es una voz náhuatl derivada de Ameyalco o Amellayi, fuente o manantial, y Co, igual a en. Es decir “en el manantial”, que terminó por traducirse como “lugar donde brota el agua de las rocas”. Desde 1985, por acuerdo del Congreso del Estado, el municipio lleva agregado el nombre de Bonfil, como homenaje a Alfredo Bonfil, quien fue un líder campesino a nivel nacional y Secretario de Agricultura y Ganadería.

A lo largo del año se organizan varias actividades para toda la familia, como el ya mencionado festival de la muñeca en noviembre; los martes de mole, el cual tiene la particularidad de ser de guajolote; el maratón de ciclismo de montaña, y este año se realizará el tercer evento intercultural en el cual Argentina, Estados Unidos, Costa Rica y Togo son países invitados que se unirán a la celebración para mostrar su cultura y expresiones artísticas como el baile.

Por la sustentabilidad y el ecoturismo

El municipio cuenta con hoteles que pueden recibir visitantes durante todo el año y de los cuales hay para distintos gustos y presupuestos, como La Muralla, el cual es temático y enfocado en la Revolución Mexicana, o las cabañas en Rancho Calixto, las cuales se pueden rentar para varias personas y está a sólo 5 kilómetros de la cabecera municipal; es una gran oportunidad para experimentar el bosque, escuchar a las aves y avistar venados cola blanca.

Hay varios sitios para acampar, entre los cuales destaca la Barranca de Amealco y la Laguna de Servín, un área boscosa.

A la fecha Amealco se enfoca en el turismo sustentable y el ecoturismo, así como mantener sus tradiciones y su tranquilidad, al tiempo de impulsar la economía del municipio a través de este industria en busca de ser declarado “Pueblo Mágico”, para posicionarlo como un sitio con tradición, historia, gastronomía y arquitectura que pueda recibir a visitantes de todo el país y del mundo en beneficio de su población y del desarrollo.

 

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