8 experiencias gastronómicas 

1

Suiza auténtica

Fotos: MyZwitzerland.com

Ya sea en los prados alpinos, en el bosque verde oscuro o entre las casas de piedra: ¡estas ocho experiencias no sólo cautivarán su paladar!

1.º Descubrir el secreto del famoso Gruyère con la familia Murith

2.º Seguir el olor a palomitas de maíz entre las casas de piedra en Vergeletto

3.º Conocer el gran misterio del «hada verde» en el Val-de-Travers

4.º Pescar corégonos en el silencio de la mañana que reina en el lago de Constanza

5.º Hornear una vez en la vida el tradicional pan de centeno del Valais

6.º Descubrir la naturaleza comestible paseando por prados y bosques

7.º Recolectar —y picar— cerezas, manzanas y ciruelas directamente de los árboles

8.º Disfrutar de las especialidades regionales con los lugareños Alice y Bruno

 

Vivir de cerca la elaboración de queso en un pasto alpino

Prados de color verde intenso con una gran variedad de hierbas y flores silvestres, el impresionante Moléson como telón de fondo y una bella vista panorámica de la región de Gruyères: este es el escenario del prado alpino de la familia Murith. Desde hace cinco generaciones, cada verano elaboran allí, según técnicas tradicionales y con mucho amor, el delicioso queso Gruyère d’Alpage AOP – y quienes se alojan en su B&B pueden ver en vivo la producción.

En los alrededores de Friburgo se encuentra un paisaje natural maravilloso, en el que reina la calma y se aprecia un magnífico panorama a 1500 metros de altura.

Los queseros Jacques y su hijo Alexandre están levantados desde hace un buen rato. Todos los días se despiertan alrededor de las cinco de la mañana. Con leche ordeñada al final de la tarde del día anterior y al frescor del amanecer empieza la elaboración del queso. La leche cruda se lleva directamente a la gran caldera de cobre, con capacidad de 800 litros, sobre el fuego de leña.

Con los 800 litros de leche, Jacques y Alexandre producen dos grandes quesos al día, desde mayo hasta octubre, con mucha pasión, experiencia y gran esfuerzo físico. Cada temporada son alrededor de siete toneladas o 250 quesos.

La familia Murith elabora quesos desde hace cinco generaciones: en los meses de verano el Gruyère d’Alpage AOP, en otoño el Vacherin Fribourgeois d’Alpage AOP y durante todo el año, queso de suero de leche, nata y mantequilla para consumo propio. Hace un año Jacques entregó el cetro a su hijo, pero sigue echando una mano y apoya a Alexandre allí donde es posible.

Los quesos de la familia Murith son uno de los mejores de su tipo: han ganado dos veces oro y una vez plata en el concurso organizado por Interprofession du Gruyère. «Esto se debe a la calidad de los pastos que crecen aquí arriba en el Tsermont, junto con una enorme variedad de hierbas y flores silvestres», afirma Jacques.

Gruyère d’Alpage AOP

 

Gracias a la combinación de hierbas y pastos frescos que las vacas comen en verano, el queso alpino es muy rico en ácidos grasos omega 3.

 

¿Por qué huele a palomitas de maíz entre las casas de piedra?

Una harina única en su tipo

El molino

Fue producto de la necesidad, es ligeramente dulce y suave como la seda. Regreso triunfal de una sabrosa tradición de Vergeletto, en el valle de Onserno en el Ticino. El responsable de ello es Ilario Garbani, maestro de escuela primaria y molinero en su tiempo libre.

Brilla el sol, se oye el murmullo del agua y huele a palomitas de maíz…Para los vecinos de Vergeletto, esto es lo más normal del mundo desde hace muchos años. A comienzos del siglo XIX el maíz llegó al valle de Onserno y también a Vergeletto. Hasta aquel momento, el centeno era el pan de cada día.

Nunzia, la inventora

Según la receta tradicional, pero utilizando maíz en lugar de centeno, Nunzia Terribilina, la antigua molinera, tostaba los nutritivos granos amarillos en una sartén sobre el fuego hasta hacer explotar una tercera parte de ellos. Después trituraba estas palomitas en el molino junto con los granos restantes… Así creó la farina bóna o harina buena.

Ilario Garbani y su famosa harina

Hoy es Ilario Garbani, vecino del lugar, el responsable del antiguo molino de Nunzia. Desde hace unos tres años ha vuelto a elaborar esta deliciosa harina de maíz… y él es el único que la produce en Suiza.

 

«También mi padre fue un destilador clandestino»

«Mi padre, Francis Martin, vivía en el otro extremo del pueblo; todos lo sabían.»

Dice, con una sonrisa pícara Philippe Martin, destilador de la absenta La Valote Martin. Pero hablemos primero con sobriedad: la absenta es una bebida elaborada a base de hierbas, alcohol y agua. Es llamada la «leche del Jura» o también, el «hada verde».

Un dúo inseparable: ajenjo grande y pequeño

La absenta puede contener hasta doce hierbas diferentes, además de ajenjo. Precisamente aquí está el secreto de la receta de cada destilador. ¿Más dulce o más amarga, de sabor más suave o más penetrante? Esta suele ser una cuestión de gustos, y por eso existe un surtido tan amplio de absentas.

Las hierbas recién cortadas, que por cierto son muy amargas, se lían en manojos y se cuelgan cabeza abajo en la cámara de secado en el desván. Ya secos, se llevan a la sala de destilación para trituran las hierbas.

Después, coloca una mezcla en la retorta de destilación de color cobre previamente calentada, donde ya ha vertido agua y alcohol; tapa el recipiente, y la magia comienza. Las distintas mezclas se almacenan en bolsas de color marrón. Después, se coloca una mezcla en la retorta de destilación de color cobre previamente calentada, donde ya se ha vertido agua y alcohol; se tapa el recipiente, y la magia comienza.

Durante los años de la prohibición, desde 1910 hasta 2005, la absenta se vendía clandestinamente en los bares, servida en los vasos plásticos blancos de Ovomaltina. El destilador gira el grifo de la fuente y deja caer el agua en gotas en la copa de absenta, la cual toma entonces un color similar al de la leche.

En el pasado la absenta era muy amarga y prácticamente imbebible, si no se le agregaba azúcar.

 

«El lavareto es mi pan de cada día»

Desde hace más de 20 años, el pescador profesional Rolf Meier sale a pescar en el lago de Constanza, todos los días a las 4 de la madrugada. Lleva a bordo: sus aparejos y redes de pesca y, a veces,a algunas personas a las que les explica los secretos de la pesca. La estrella de estas excursiones es el lago de Constanza o Bodensee.

Pesca para abastecer el restaurante de su familia Seegarten, en Ermatingen. Cuando cae la tarde tiende sus redes en el lago, y por la mañana  temprano las recoge con alrededor de 50 peces, según la estación del año, entre ellos lucios, percas y, sobre todo, de lavaretos (Coregonus lavaretus): «Por eso digo que el lavareto es mi pan de cada día», concluye Meier.

 

El Valais es terruño y tradición

Disfrutar de días de sol en la aldea de vacaciones de Reka en Zinal

Zinal es un pequeño pueblo enclavado entre las montañas más altas de Suiza.

Un destino turístico en la región de larga tradición de Val d’Anniviers, que promete unas vacaciones interesantes y un buen descanso. Zinal está rodeado de la «corona imperial», como dicen los habitantes del lugar cuando se refieren a los cinco picos de más de cuatro mil metros de altitud Bishorn, Weisshorn, Zinalrothorn, Obergabelhorn y Dent Blanche.

La aldea de vacaciones de Reka en Zinal, con sus bonitos y modernos apartamentos, es el punto de partida ideal para una gran variedad de actividades. Por ejemplo, para extensas caminatas o la visita de una pequeña panadería tradicional del Valais.

En el cercano pueblo de Grimentz se puede visitar un histórico horno comunitario y hornear un pan de centeno según la receta tradicional. El panadero ya tiene preparada la masa. Los visitantes ponen manos a la obra siguiendo las instrucciones de Yanis Chauvel, y mientras trabajan van aprendiendo muchos secretos de este maravilloso pan del Valais.

El horno comunitario de Grimentz

El centeno se cultiva en el Valais desde hace siglos. Encontró allí las mejores condiciones: un terreno montañoso, la altitud ideal y temperaturas extremas.

Los antiguos habitantes de Grimentz podían hacer pan solo cuatro veces al año. Cuando se encendía el horno comunitario, cada familia cocía por turno su propio pan para los próximos meses.

Para que todos tuvieran siempre suficiente pan, se necesitaba uno que pudiera conservarse durante varios meses: así nació el pan de centeno del Valais. Esto era posible gracias a los ingredientes de la receta tradicional transmitida a través de las generaciones y al uso de una masa madre especial.

 

Paseo por un paisaje comestible

Jurapark Aargau

¿Qué plantas al borde del camino se comen? ¿Cuáles ocultan poderes curativos? Descubrir el mundo vegetal de la mano de Sonja Wunderlin, en un paseo singular.

La mayoría de plantas silvestres son comestibles y eran aprovechadas por nuestros ancestros. Cada hierba huele distinto y enriquece nuestros platos con gracia, sabor y poder curativo.

Los participantes huelen, saborean y aprenden mucho sobre flores y hojas en las excursiones y cursos. Además de datos sobre las plantas y sus formas de preparación, se conocen mitos, leyendas, curiosidades y secretos de las hierbas silvestres.

 

Ayudar a recolectar… y degustar fruta

Cosechar cerezas, manzanas, peras y ciruelas supone mucho trabajo manual y requiere invertir bastante tiempo. En el Jura de Argovia se puede echar una mano a los productores locales en la recolección de estas deliciosas frutas.

Hacia el verano maduran estas cerezas dulces y sanas en los altos árboles del Parque del Jura de Argovia. La cosecha de la cereza se realiza en junio y julio, y en Internet se facilita una lista de productores de fruta que agradecen la ayuda de voluntarios para coger la fruta.

Trabajar al aire libre, subir escaleras, probar las Chriesi y establecer contacto con los productores locales representa una experiencia inolvidable. ¡No hace falta que todos los ayudantes se suban a una escalera! Se pueden pasar a recoger cerezas y demás productos directamente en la finca ya por la tarde. ¡No los encontrará más frescos!

Al final del verano llega la cosecha de otras frutas, y aquí también se solicita la ayuda de voluntarios y voluntarias.

 

Dinner at home: cenar entre amigos

Interlaken

Alice y Bruno Leu invitan a comer especialidades exquisitas. La estrella son los productos caseros de alta calidad y las conversaciones animadas.

Frente a la ventana bailan los copos de nieve, en la cocina deslumbra el cocinero Bruno. Largas velas envuelven el comedor en una luz cálida, Alice ha engalanado la gran mesa de madera. Además de caviar de Frutigen, los anfitriones deleitan a sus invitados con otras especialidades exquisitas del Oberland bernés. Quien reserve esta experiencia tiene asegurados un banquete con comida regional y conversaciones interesantes.

 

 

Share.

About Author

Comments are closed.