El bordado en Veracruz, artesanía elaborada con maestría

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Cada región tiene sus propias técnicas  

En las zonas Centro y Norte del estado se concentra la mayor diversidad de bordados; las técnicas artesanales y figuras decorativas empleadas caracterizan al bordado de esa entidad.

Fotos: Tradex Exposiciones

Veracruz es un estado famoso por sus tradiciones, creencias y artesanías. De los trabajos manuales que ahí se realizan, uno de los que más destaca es el bordado, labor de adorno hecho con una variedad de puntos y mediante la cual se crean dibujos. “Se calcula que cerca de un millón y medio de sus habitantes tienen conocimientos sobre el bordado, pero sólo alrededor de 100 mil personas basan sus ingresos en esta actividad”, declaró Arturo Gómez Martínez, subdirector de Etnografía del Museo Nacional de Antropología.

Las zonas Centro y Norte de esa entidad concentran la mayor diversidad de bordados, lo cual se debe en parte a la evangelización que atravesaron sus habitantes durante la época colonial; mientras que en la región Sur se practica esta actividad principalmente con fines de uso doméstico: bordan piezas como servilletas y blusas para mujeres.

Aun cuando no se conoce con precisión el número de técnicas empleadas en el estado, sí se tienen identificadas las más populares. “En la zona Centro de Veracruz, por ejemplo, se utiliza el punto al pasado de tambor para elaborar servilletas. En la región de la costa, cerca de Papantla, es popular el punto lomillo, el punto de cruz y el punto al pasado florentino, con los que se bordan faldas para mujeres, blusas y el quexquemetl; mientras que en Chicontepec el punto de cruz se realiza de forma magistral para hacer pañuelos, blusas ceremoniales y camisas”, explica Gómez Martínez.

De acuerdo con el subdirector de Etnografía del Museo Nacional de Antropología, el bordado hizo su aparición en Veracruz a partir del siglo XVI: “Si bien a los indígenas les llegó la técnica, ellos se encargaron de desarrollarla y ejecutarla con maestría”. De hecho, los bordados veracruzanos se distinguen por el empleo de técnicas artesanales, así como por las figuras decorativas que plasman en sus creaciones, las cuales aluden a la naturaleza y a importantes deidades.

A partir del siglo XX, el concepto del arte indígena sufrió un notable cambio debido al auge de la industria de la mercería, que diversificó entonces la oferta de agujas e hilos. La realización de bordados por parte de los habitantes de Veracruz mantiene su popularidad hasta nuestros días, tanto para uso doméstico como para el comercio, lo que representa un importante volumen de venta para las empresas dedicadas a la producción y distribución de materia de prima.

El bordado como medio de supervivencia

Para muchos mexicanos, el bordado es una actividad reservada únicamente para los tiempos libres o para después del trabajo. No obstante, hay comunidades donde esta labor representa una importante entrada de ingresos para el hogar. “En el estado de Veracruz, por ejemplo, en las zonas de Papantla y Chicontepec hay numerosos grupos que se dedican al bordado y para quienes esta actividad sí significa una fuente económica”, agregó Arturo Gómez Martínez.

Las aproximadamente 100 mil personas que viven de esta labor en Veracruz, además de confeccionar ropa tradicional, han tenido que diversificar su oferta de productos con el objetivo de captar un mayor número de clientes, tanto nacionales como extranjeros. Es por ello que ahora también elaboran camisas de lino y algodón, blusas, vestidos, así como artículos para el hogar como manteles, cojines y sábanas.

“Debido a la escasez de trabajo que han enfrentado las comunidades en Veracruz durante las últimas dos décadas, los hombres empezaron a interesarse en el bordado. Fue precisamente con el fin de competir con las mujeres que ellos comenzaron a corregir las técnicas de trabajo, además de que empezaron a elaborar ropa ajena a su cultura”, explica el subdirector de Etnografía del Museo Nacional de Antropología. Estas variaciones a las prendas indígenas reciben el nombre de diseño aplicado.

Ya sea para la confección de vestimenta regional o piezas dirigidas al turismo, los habitantes del estado de Veracruz invierten cada año sumas importantes en la adquisición de materiales como hilos y telas, así como en herramientas para poder desempeñar esta actividad. “Las comunidades indígenas eran un mercado al que no se le había dado la atención debida. Prueba de su fuerza es que artesanos de la Huasteca, por ejemplo, llegan a producir entre 30 y 50 camisas al mes, y para ello involucran a toda la familia o incluso tienen empleados”, dice Gómez Martínez.

“Yo lo hice”: el valor de la creatividad y lo hecho a mano

En el campo de las manualidades, decir “yo lo hice” no sólo demuestra orgullo por un trabajo, sino también refleja creatividad, dedicación y tiempo. “Además de todo, significa pasión, la cual se impregna en cada momento al elaborar algo que es producto de nuestra imaginación, de la conexión entre nuestro cerebro y nuestras manos”, asegura Paola Moreno, directora general de Pulibrijes.

Un artículo hecho con las manos posee un toque personal, por lo que se puede tener la confianza de que como éste no habrá dos. Esta característica vuelve a las manualidades una alternativa conveniente de negocio, ya que hoy en día las personas valoran más los productos únicos, aquellos que no se consumen de forma masiva.

“En el ámbito de las manualidades hay muchas ideas y técnicas para generar ingresos; por ejemplo, pintar en manta: hacer bolsas con leyendas o frases célebres de algún escritor, cantante o filósofo. Asimismo, se pueden hacer divertidas fundas para almohadas con textiles o, para los amantes de las mascotas, suéteres, camas o muñecos para jugar, a un costo más bajo que los diseños vendidos en tiendas.

“Estos productos permiten ganar el doble o un poco más de lo que se invierte en material. Si bien su precio depende del tiempo de elaboración y los detalles, éste siempre lo vale”, señala Moreno. Justamente, ésta es una de las principales ventajas de las manualidades: no requieren un presupuesto alto para su elaboración y su retorno de inversión resulta conveniente para muchos.

La clave para disfrutar el proceso de hacer manualidades es elegir una actividad para la que se demuestren habilidades o gran interés, ya que de lo contrario podría generar enojo o frustración en la persona. “El arte de las manualidades radica en gozar sin complejidades, puesto que es un ejercicio de creatividad y relajación que nos invita a ser tal como somos”, finaliza Moreno.

 

 

 

 

 

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