Acaxochitlán, pueblo de tradiciones, magia y misterio

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“Lugar donde florece el carrizo”

Este municipio del estado de Hidalgo, muy cercano a la Ciudad de México, en el centro del país, ofrece atractivas opciones de ecoturismo, turismo de salud, deportes acuáticos, montañismo, gastronomía, tradiciones ancestrales y de descanso

Ludmila Holkova/Texto y Fotos

Acaxochitlán, un antiguo pueblo prehispánico, con la herencia colonial y muchas tradiciones autóctonas, es un auténtico pueblo mágico. Ubicado sobre las laderas de la Sierra de Tenango con su larga historia, hermosos paisajes, muchas flores y cubierto de frecuentes neblinas, es un lugar como pocos que pueden presumir de tanta riqueza.

La entrada a Acaxochitlán es en la ciudad de Tulancingo, que atraviesa la carretera federal No.132 México-Tuxpan en dirección a la Sierra de Tenango. Siguiendo el camino, a escasos 30 kilómetros de Tulancingo, el paisaje cambia y se entra a la zona boscosa, con los primeros atractivos que ofrece Acaxochitlán y sus alrededores que invitan a conocerlos y disfrutarlos.

Acaxochitlán, pueblo de origen prehispánico cuyo nombre en náhuatl significa “Lugar donde florece acaxochitl”, la bella planta de flores rojas de la familia de los carrizos que se traduce también como “Lugar donde florece el carrizo”, era considerado desde entonces un lugar bello por ser tierra de gran variedad de flores.

Su larga historia se percibe en sus callecitas, las viejas casonas y el ambiente esotérico presente en las costumbres de su gente indígena que constituye la mayor parte del municipio de Acaxochitlán.

En el centro del pueblo se distingue la antigua iglesia parroquial Santa María de la Ascensión, de 1568, con su interesante decoración, cuyo interior es de fecha más reciente, junto con la capilla y el altar terminada entre los años 1793-1845, dedicada al Señor Colateral, muy venerado por el pueblo. Esto se refleja en las famosas fiestas celebradas en su honor en el mes de mayo.

Interesante además resulta la capilla de Nuestra Señora Guadalupe, construida en el año 1909 sobre el basamento piramidal. También merece la atención el kiosco, y por su estilo moderno art decó sobresale entre la típica arquitectura serrana el reloj de cantera construido en 1928.

Resultan muy atractivos los tianguis dominicales, de mucho colorido, donde se puede admirar la creatividad de la gente de la sierra a través de su artesanía, entre ellas las prendas bordadas en vivos colores, prendas de lana, cinturones, objetos de madera y otros.

En la plaza, además del templo, merecen la atención las viejas casonas, como las que se encuentran sobre las pintorescas callecitas que encierran mucha historia.

 

Pueblo mágico

Al visitar Acaxochitlán, un verdadero pueblo mágico que no está incluido en el programa de Pueblos Mágicos de la Secretaría de Turismo Federal, resulta imperdible la mística tienda Los portales, en el centro del pueblo, con 400 años de antigüedad y representa un mundo de magia y de ambiente esotérico. Allí acuden a comprar los médicos curanderos, brujos o chamanes.

La tienda está adornada con grandes pinturas del pintor chamán Enrique Guzmán Arroyo, las cuales representan algunas escenas de los rituales de los brujos. Los médicos-curanderos acuden a Los portales para proveerse de los enseres que necesitan para sus rituales religiosos como también para curar las enfermedades. Aquí compran el copal, los recipientes para quemar el incienso, papel china de varios colores, los manojos de siete hierbas; pirul, santa maría, albaca, jarilla, albahaca, ruda y romero, entre otros artículos. Todo lo que requiere la medicina alternativa.

Durante el recorrido por el centro merece también la visita el edificio del Ayuntamiento, construido en 1893 y donde se puede ver uno de dos valiosos lienzos de Acaxochitlán que representan la historia de su poblamiento; el mapa de las tierras del fundo del pueblo Acaxochitlán de 1639.

Y vale la pena visitar el museo que aloja, entre todos los objetos, ídolos y otras piezas prehispánicas auténticas de los pobladores otomís-tepehuas de la región antes de la conquista.

El verdadero atractivo de Acaxochitlán son sus tradiciones y diversos festejos. Algunos con motivos religiosos y otros de carácter cultural, aunque todos muy vistosos y que hacen del lugar un verdadero atractivo junto con sus comunidades y parajes naturales para recorrerlos, pasar aquí unos días agradables y muy variados en sus cómodos hoteles.

 

Los primeros festejos del año

Los primeros festejos del año empiezan en la Semana Santa con un carnaval. Luego le sigue en mayo la celebración de la Fiesta del Señor Colateral, que empieza el 3 de mayo y dura hasta el día 11 del mes. Durante estos festejos se realizan las actividades religiosas con cantos, procesiones por las calles adornadas de hermosos tapetes multicolores de arena, aserrín y flores, y terminan con espléndido baile dónde participa todo el pueblo.

En 25 de julio se celebra el Festival de la recolección de hongos que crecen en esta prodigiosa región, más de 30 distintas variedades y todas comestibles. Entre ellos se distingue el hongo azul. Ver esta riqueza de diferentes especies de hongos y probar los exquisitos platos preparados de diferente manera es un banquete que ofrece Acaxochitlán a sus visitantes.

Luego sigue la esperada Feria de la manzana, que se celebra los días 8 y 9 de agosto, con una muestra de producción frutícola, licores dulces y sidras de reconocida fama, prestigio y tradición en la región. La Feria de la manzana es un merecido elogio a su rico sabor y el reconocimiento a la calidad de los productores.

El 13 de agosto es dedicado al festejo de la Patrona de Acaxochitlán, Santa María de la Ascensión. Es un día de ofrenda. El altar se adorna con flores y frutas, todo acompañado de cantos y música. Los festejos terminan en la noche con espectaculares fuegos pirotécnicos que llenan el ambiente de una verdadera alegría que se vive en este pueblo serrano.

El último festejo del año y de más tradición es el Día de Muertos. En estos días en Acaxochitlán como en sus comunidades se pueden presenciar las tradiciones más autóctonas que forman parte de su magia. Los altares en las casas y los cementerios, adornados de flores, lucen las ofrendas a los muertos y el ambiente es muy esotérico.

Otro encanto de Acaxochitlán son sus ricos platillos: pollo a las brasas, zacahuil, tamales, cecina, chorizo, frijoles, todo acompañado con licores de frutas, elaborados con materia prima de la región. A esta riqueza gastronómica se suman otros platillos de uso ceremonial elaborados en las comunidades.

 

Encanto natural y ambiente cosmogónico

Otro encanto y riqueza de Acaxochitlán es su entorno natural. Enclavado en la sierra verde de Tenango, que forma parte de la Sierra Madre Oriental y el Eje Neovolcánico con el cerro más alto del municipio, el cerro Molina, con 2340 metros sobre el nivel del mar y en su cercanía el cerro más alto de Hidalgo, La Peñuela con 3350 msnm, se ofrecen para alpinismo y caminatas.

Los dos cerros antes mencionados están rodeados de colinas cubiertas de manzanales y otros frutales, gran variedad de flores cultivadas y silvestres, entre ellas rosales.

En su geografía las presas Tecojotal, Omitémetl, las cascadas Chimalapa y otras resultan ideales para practicar deportes acuáticos, paseos en lancha, pesca o disfrutar de la naturaleza.

La presa el Tecojotal ofrece la oportunidad de realizar deportes acuáticos, disfrutar la pesca, paseos en la lancha, recorridos por la orilla de la presa en cuatrimoto, paseos a caballo y saborear la trucha asada.

En los alrededores de Acaxochitlán se localizan varias comunidades indígenas de grupos otomís y tepehuas; Tepepa, Santa Ana Tzacuala, Los Reyes, San Pedro Tlachichilco, San Mateo, Santa Catarina, Apapaxtla, Zoctitla, Agualinda, todas envueltas en la magia de tiempos ancestrales que se reflejan aún en sus costumbres y rituales religiosos de carácter cosmogónico, como los baños de temascal y, sobre todo, con la presencia de muchos médicos curanderos -los brujos-, ejerciendo su medicina tradicional–teosófica para curar las enfermedades físicas, emocionales, mentales y hasta espirituales.

 

Las carrozas

En el camino a Acaxochitlán merece la visita una antigua hacienda, ahora hotel Yemila, un lugar encantador. El jardín de la entrada, los corredores con la colección de las carrozas, el amplio patio interior con hermoso vitral, la capilla y otras antiguas construcciones recuerdan el esplendor de tiempos pasados.

Una grata parada sobre la carretera que atraviesa la comunidad Los Reyes, antes de llegar a Acaxochitlán, es el restaurante El toque con rica comida y esmerada atención. Al frente del restaurante, en el otro lado de la carretera, un montículo cubierto con capa de tierra es testigo real que la región fue habitada en tiempos antiguos. Se trata de una pirámide que aún espera ser despertada de su sueño.

Todo esto y más ofrece Acaxochitlán a sus visitantes, un pueblo mágico de muchas tradiciones y perfumado de rosales silvestres.

 

 

 

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